viernes, 24 de febrero de 2012

Culpable!

Tus palabras duelen ya bastante, me juzgas igual que todos, yo, que te he entregado mi corazon, que mis palabras han sido sinceras, que te he permitido entrar hasta lo mas intimo de mi vida y de mi ser... pero nunca es suficiente, no eres el primero que me acusa de un crimen que no cometí ni tampoco el primero que me declara culpable mucho antes de que el juicio empiece. A cada momento pareciera que lo mas minimo es suficiente para dudar de mi.

El juicio ha acabado ya, el veredicto... inocente, ¿O no? a caso la fiscalia, mejor conocida como engaño, le ha dado suficientes pruebas al juez para dudar de mi?, tan fuerte como me es posible mantener mi ser me levanto de esa silla donde soy acusada, donde todos pueden señalarme y decido seguir adelante, salgo de la sala con la cabeza cabisbaja, pero ¿Por qué? ¡yo no hice nada!, pero eso no importa ya, de cualquiera manera volveran a juzgarme, tarde o temprano, en realidad jamas seré inocente. Caminaré una y otra vez por ese pasillo, las veces que sean necesarias para convencer al juez de mi inocencia, tal vez así un día porfin me crea, pero al final si no lograra convencerlo soportaré mi condena sabiendo que hice todo lo que pude.

Un mensaje tardio ha llegado a mi puerta, su contenido ya no debiera ser relevante pues es noticia pasada, pero las palabras ahí escritas han decidido palntarse en mi cabeza para atormentarme, quiero olvidarlas, pero al menos por ahora no puedo.

Como las brujas en su momento fueron quemadas injustamente, tu haces tu propia caceria de brujas y me persigues buscandome crimenes para mandarme a la hoguera; no te pedire clemencia, ni piedad, si he de morir por ser quien soy, que así sea.

9 comentarios:

  1. Lian,

    Para tu desgracia, no todos los jueces son justos. Un juez, a final de cuentas, es un ser humano que tendrá prejuicios y defectos. No te debes de dejar apabullar por ellos. Uno debe aprender a tomar las cosas de quien vienen. Y si el juez decidió enjuciarte, siendo tu inocente, desde ahí deberás comenzar a evaluar la calidad del juez.

    Estás dispuesta a recorrer ese camino, ese pasillo, porque deseas demostrar tu inocencia ante un juez de dudosa objetividad. ¿Valdrá la pena? A un juez podrido, difícilmente lo podrán sanar. Y la inocencia y la culpabilidad serán muy complicados de distinguir por alguien así. Considera en realidad si deseas lidiar con alguien así, o mejor, alejarte de sus acusadores ojos. Siendo objetivos, la primera opción sería la mejor: no lidiar con él. Pero si tu decidieras la segunda opción, por las razones que tu creas pertinentes, sólo añade un poco de entendimiento a tu repertorio de habilidades, porque la necesitarás para lograr tratar con una mente enferma como él.

    Pero lo que en realidad es importante, lo más importante de todo, es que tú sepas que eres inocente. Sabiéndote inocente, por más acusaciones que hagan, por más juicios en los que te metan, y por más engaños en los que deseen involucrarte, tu alma seguirá con la fortaleza necesaria para resistir esos embates, incluso, cuando la fortaleza sea tal, ni siquiera deberás resistirlos, sino que simplemente los repelerás.

    La energía, la fuerza, la felicidad y la inocencia vienen del interior, y no del exterior, y eso es lo que en todo momento te acompañará. Y no esos estúpidos juicios, y sus respectivos veredictos, en los que sin fundamentos suficientes se atreven a inmiscuirte.

    No pidas clemencia, ni piedad, ni siquiera misericorida, pero tampoco desees morir por quien eres, sino todo lo contrario, que tu orgullo sea tal que vivas por lo que eres y para lo que eres.

    Sr. Triskel.

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    1. No existen jueces justos, no existen juicios justos, juzgar no es justo...

      Mi querido Triskel, mi señor Triskel, ese camino lo deberé recorrer de cualquier manera, si no ese juez, será otro, no puedo elegir ser juzgada o no, pero si puedo elegir quien deseo que me juzgue y yo he elegido a este juez. ¿Por que? tal vez es mas cruel que los demás, tal vez es mas despiadado que los demás, tal vez este mas podrido que los demás, pero es de los pocos que al mirarme ha visto mas que un acusado en medio de la multitud, se que ha visto dentro de mi y aunque no pueda reconocer la inocencia de la culpabilidad, como lo dije antes, aquí estaré yo una y otra vez parada frente a el, lista para defenderme de sus acusadores ojos, tratando de entender, aun cuando no lo logre, mostrándole al ser humano que el ya ha visto antes, esperando que en cada juicio aun pueda ver dentro de mi y encontrar la verdad.

      Aun cuando llegara el día en que me dicte culpable defenderé mi inocencia, en el transcurso de su sentencia seguiré firme a mi palabra incluso en la soledad, mi fortaleza será mi voluntad, por que no se cuanto de mi alma quede para darme fuerzas, pero se que se recuperará.

      Y si bien es verdad lo que dices seguiré teniendo que lidiar con el exterior, no puedo huir de el, sabiéndome inocente me defenderé hasta el final, pero no puedo evitar que se me trate como culpable.

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    2. Tus palabras tiene una gran convicción y llevan una fuerte resolución en ellas. Si esa es tu voluntad, ¡que así sea!

      Sólo no puedo evitar mencionar que toda la lógica está contra tu razonamiento, lo que me hace pensar que tienes mucha fe en tu juez. Y la fe implica creer más allá de todo hecho, razón, evento.. es creer de manera ciega. Y para la próxima vez que tu quieras juzgar al juez (por que lo haces a evaluarlo), piensa en que tendrás que ver lo que hay de él dentro de ti, y no en él, porque así es como lo has decidido.

      Sr. Triskel.

      P.D. No rechazo la manera como te diriges a mí, la acepto gustoso. Pero creo que aún no entiendes lo que eso provoca en mí, todo lo que eso implica para mí. A quien aceptas como tu Señor, implica que le servirás, y le atenderás, aún y cuando sus designios no siempre sean de tu agrado o entendimiento. ... Sólo tenlo en cuenta. ;)

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    3. Sr. Triskel, es mi señor pero no dejo de ser quien soy; le servire pero no soy una extensión de usted, lo haré a mi manera; le atenderé pero no se lo que necesita, así que le daré lo que yo crea; usted como mi señor hara de mi conocimiento sus designios, pues no puedo adivinar lo que desea; cuando no me agraden los meditare, por que mi persona le sirve, pero no es un alma sin voluntad; cuando no los entienda, trataré de complacerle, por que al final si me pide que le sirva sin pensar no le servirá de nada, por que jamas podré complacerle ya que habrá cosas que ni usted mismo sabia que quería y yo se las daré; no pensare por usted, pensare por mi para saber que desea mi señor.

      Si lo que desea mi señor es una persona sin voluntad, no se la puedo ofrecer, por que es mi voluntad servirle y si no la tuviera no podría elegirlo a usted como mi señor, ya que al no tener voluntad me tomaria quien quisiera, cuando quisiera y como quisiera; necesito de mi voluntad para hacer de mi señor el único y se que lo que espera mi señor de mi es que le entregue mi voluntad, esa se la doy pero va con todo y mi persona, no las puedo separar, así que lo que entrego es una persona con voluntad, dispuesta a servirle.

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    4. Ha pasado casi un mes de que dijiste esa palabras. Espero que no las hayas olvidado y, por el contrario, seas cada vez mas consciente de ellas.

      Libre albedrío es un principio por el cual me rijo, y por el cual intuyo tú lo haces también. Así que si tienes esa disposición, la acepto gustoso. Pero si la pierdes en algún momento, serás libre de llevártela contigo.

      Aún así, seguimos teniendo conceptos diferentes de lo que esto implica. Pero ya han sido discutidos en otro momento. Sólo quiero que recuerdes una cosa, el Señor juzgará, ordenará, demandará, pedirá... pero en el fondo desea el bien para ti. Aunque no lo creas. Aunque no lo entiendas. Aunque no lo desees.

      Sr. Triskel.

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    5. Aunque aún me queda una duda:

      ¿Quién eres tú? ¿Quién es la que hace ese ofrecimiento?

      Necesito saber con quien hablo, para saber a quién dirigirme. Porque me doy cuenta que no todas las personas con quien hablo les soy de su completo agrado.

      Sr. Triskel.

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    6. Muy a mi pesar no tengo opción mi señor, he decidido amarlo para siempre y estar para usted por siempre y cumpliré con mi palabra por que así lo deseo.

      He sido yo Arlette la que se entrega a usted, pero es Lian la que cuando somos juzgadas enfrenta los juicios, a travez de ella he pronunciado mis palabras en este espacio, pero ahora soy yo quien le responde mi señor, mi amado señor Triskel.

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    7. Aunque debo hacerle una aclaración es Arlette la que da su palabra de amarlo y servirle, y es Lian la que le da su palabra de estar siempre para usted, no por que Arlette no se comprometa a ello, sino por que es Lian la que al final lo podrá cumplir.

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