miércoles, 25 de abril de 2012

Anécdotas de mi vida...

Pasan de las 9, la puerta se cierra atrás de mi, empiezo a caminar sin dirección, no se a donde ir, trato de buscar, de pensar en algún lugar que pudiera ser mi refugio, pero no lo hay, me doy cuenta que desde que empece a caminar tome una mala ruta, tan solo estoy caminando en círculos, me detengo a la mitad del camino, en una esquina, me recargo sobre la cortina de una tienda detrás de una camioneta y me deslizo hasta quedar en cuclillas, el tiempo empieza a pasar y yo trato de pensar que hacer, le marco a la única persona que me puede ayudar en una situación así, pero la llamada fracasa, no me logro comunicar, ahora me siento perdida, frágil, temerosa, me encuentro sentada aquí en la noche a la mitad de la calle, sola; lo veo pasar justo junto a mi, pero la camioneta que me cubre hace un buen escondite, el no me ve y me pasa de largo... me siento abandonada, a esta altura, escondida en el frió, me siento como un perro callejero, sin un hogar ni nadie a quien acudir; en este momento desearía tener un amigo aunque fuera de esos hipócritas y falsos, pero que me diera un lugar donde dormir; de nuevo pienso que puedo hacer, si hubiera un hospital, una delegación, aunque fuera una iglesia donde pudiera pasar la noche sin que nadie hiciera preguntas, pero no lo hay..., ya son las 10, mis piernas tiemblan por que llevan una hora en la misma posición, mis manos están frías y mis pies también, con la poca luz que hay en la calle puedo ver la sombra que forma la silueta de mis piernas en el piso, se alcanzan a ver claramente los tacones de mis sandalias, entre mas frió hace mas me encojo casi abrasando mis rodillas, mi suéter no alcanza a cubrirme la espalda, puedo sentir el frió metal de la cortina sobre mi piel, entonces el teléfono suena, tan desprotegida como me siento actúo como si estuviera en el lugar mas seguro del mundo y antepongo mi dignidad a mi seguridad, lo hago tantas veces como suena el teléfono hasta que deja de sonar, cuando miro para colgar por última vez, ha llegado un mensaje preguntándome ¿Que pasa?, es la respuesta a la llamada fallida de hace un rato, pero ya no tengo el valor de pedirle ayuda, así que solo respondo "nada" esperando que crea que fue un error y no diga nada mas pero contesta de nuevo preguntándome si estoy segura; no, no lo estoy, pero no lo puedo decir, así que no respondo; dejo que el tiempo pase nuevamente deseando en mis adentros que ocurra un "milagro" que me brinde un lugar donde dormir, pero el milagro no llega, mis pies se han adormecido, no los puedo mover, me duelen y el frío comienza a calar en mi cuerpo, ahora ya no quiero levantarme por que el viento helado no deja de soplar, me encojo tanto como puedo tratando de conservar el calor corporal y miro a la calle esperando ese "milagro" pero nada pasa, los pocos lugares abiertos en las cercanías comienzan a bajar sus cortinas y ahora me encuentro sola, son casi las 11, deseo tener la voluntad para pasar la noche en la calle, pero no puedo, se que no debo, así que una vez mas dejo que pisen mi dignidad y vuelvo...

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