Después de mucho tiempo de caminar en circulos en las orillas de la boca del abismo, hace 10 años resbalé y comencé a caer, con terror miré la espesa negrura del fondo y desesperadamente levante mi mano al cielo, sujetandome de las rocas de las paredes conforme me era posible, aun cuando mis dedos comenzaron a sangrar por la fricción, mis palmas se llenaron de ampollas por el esfuerzo y se perdieron algunas de mis uñas con cada intento fracazado de detener mi caída, seguí tratando de subir nuevamente, mire pasar decenas de personas que desde las orillas se asomaban y en sus ojos se reflejaba la tristeza de saber en donde habia caido, pero ninguno me tendió la mano, y en cada acercamiento y muestra de interes extendi de nuevo mi brazo tan solo para darme cuenta que al igual que el resto no me ayudarían, ya he caído muy profundo, y aun me falta mucho por caer, desde donde estoy ya no puedo ver la orilla, solo vislumbro a otros mas arriba que yo, que se sujetan fuertemente para no seguir cayendo.
Lian Anima Damnata,
ResponderEliminarSi en realidad ya eres un alma condenada, no tienes porque caer en el abismo. Párate, sostente, y sube. Si estás condenada, ten una vida ejemplar de condena, pero no te condenes aún más por propia voluntad.
Sr. Triskel.